El maestro, mi amigo.

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Eso de tener que decir “el telón se cierra” cuando fallece una persona que vivió para el teatro es una frase obligada que hoy debo escribir para despedir al maestro Jesús del Rio Ramírez, quien partiera el 5 de octubre pasado.

Y ya, eso es lo único “serio que voy a escribir”, por que a la gente hay que despedirla en la manera en que vivió, y Chucho merece que estas líneas le hagan honor a su personalidad siempre cándida y bohemia. Un hombre que es y será siempre uno de los grandes del teatro moreliano, cuya vocación nos compartía tanto en el escenario, como en el aula de clases. La verdad no logro calcular el número de noveles teatreros que iniciaron sus carreras bajo su tutela; yo digo que son un chorro.

Otra de las cosas obligadas en las despedidas funerales es hacer notar ese hueco enorme que deja dentro del arte. La frase “siempre se van lo mejores” queda como guante es este caso. ¿Y por qué era el mejor? Por que para ello trabajó, para ello se preparó y para ello nunca dejó de informarse y crear. Justo pensando en eso creo que también aplica el “ya no los hacen como antes”.

En el caso de quien esto escribe, la despedida no solo es para el maestro, a la institución del teatro. En mi caso despido a un amigo, aquel con quien platicábamos horas que terminaban por no alcanzar de tanto tema de conversación. Que divertidas nos poníamos en Las Rosas. Nunca me negó el oído, ni un consejo, ni un chiste, y francamente no recuerdo día en que no lo viera sonreír. Cada encuentro era memorable de alguna u otra manera, cada vez que platicamos se me quitaba lo menso en algún tema.

La muerte es caprichosa e inoportuna, hasta parece actriz. Y vino por Chucho para llevarlo a ese teatro donde todos estamos haciendo fila para entrar. A su familia la abrazo con el alma, esperando que la resignación llegue pronto. A ellos y a quienes le conocieron, los conmino a sentirse orgullosos de que la vida nos diera el lujo de poder compartir el mismo mundo con un hombre tan maravilloso.             

Chucho: me debes el dirigirme en “El Contrabajo”, gracias por tanto, gracias por todo.

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